Hay ciudades a las que es mejorllegar por agua.
La brisa salada de la laguna. El calor de un horno de Murano. Una copa fresca de prosecco, entre las viñas de donde procede.
A pocas calles del gentío, Venecia baja el ritmo. Un guía privado le acompaña desde la Piazza San Marco hasta las calli y los campi tranquilos donde transcurre la vida de la ciudad, entre historias de mercaderes, artistas y dux. Una embarcación privada le lleva después a Murano, donde los vidrieros siguen trabajando con técnicas centenarias, y a las casas de colores y las tiendas de encaje de Burano.
Luego, la laguna da paso a las colinas. Entre Valdobbiadene y Conegliano, en un paisaje de viñedos empinados declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, una bodega boutique le abre sus puertas para una cata guiada de su prosecco. Al final de cada día, vuelve a Venecia.
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