Hay tesoros que pidenun camino más lento.
Luz de la mañana en los frescos de Giotto. Trufa negra sobre pasta hecha a mano. Una última copa mientras la luz se apaga sobre el Adriático.
En Umbría, el arte y la tierra conviven: basílicas con frescos y plazas tranquilas dentro de las murallas, viñedos y olivares justo al otro lado. Le acercamos a las personas que trabajan esa tierra, de los viticultores de Montefalco a los productores artesanos de Norcia.
A lo largo de diez días, la ruta cruza los Apeninos, de los pueblos medievales en lo alto de las colinas a la corte renacentista de Urbino, y baja después hasta los acantilados del Conero y las mesas de Senigallia. Ascoli Piceno cierra el viaje con su gran plaza y un plato de olive all’ascolana.
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