Hay lugares que se entiendenmejor a la mesa.
Harina en las manos. Balsámico en una cuchara de plata. El primer bocado de queso, allí donde se elabora.
En Emilia-Romaña, la gastronomía es una cultura viva que pasa de unas manos a otras. Le acercamos a las personas que la mantienen viva: la sfoglina que estira la pasta a mano, la acetaia que cuida de las barricas donde envejece el balsámico y los maestros queseros en plena labor.
A lo largo de cinco días, Bolonia, Módena y Parma revelan su carácter a través de mesas generosas, un saber hacer admirable y encuentros con la gente del lugar. Rávena suma un día de mosaicos extraordinarios y de piadina, el sencillo y delicioso pan plano de Romaña.
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